El pasado domingo por la noche salí a correr. Todo el mundo iba muy abrigado y me miraba con caras raras... Ah, que iba con mi bañador... Bueno, unas bermudas. Afortunadamente, había calentado.
Fue un rato fantástico: un poquito de radio y el camino. Pocos coches pasaron. ¿Y el frío? Se puede correr con frío, demostrado.
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